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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Radio Belgrano

LR3 Radio Belgrano
         


El 9 de julio de 1924, desde una modesta casa situada en Boyacá 472, atravesaron el espacio las letras de una nueva emisora: LOY, Sociedad Radio Nacional, Estación Flores. Los primeros pasos vacilantes dados en una época en que el desarrollo de la radiotelefonía era más bien una curiosidad o una extravagancia, pronto quedaron atrás a impulsos de la verdadera fiebre radiotelefónica que se despertó en nuestra ciudad.

Los iniciadores y propietarios fueron Manuel Penella, Raúl Varando y Ernesto López Barrios. En esos tiempos no existían paneles aisladores de ruidos ni controles complicados, ni los poderosos transmisores que después se difundieron. La reducida casa albergaba entre sus paredes todos los elementos de la estación. Una habitación fue convertida en estudio y los restantes cuartos albergaron las embrionarias secciones técnicas. Ni siquiera la cocina fue desperdiciada, pues en ella fue instalado el equipo transmisor.

Los primeros artistas trabajaron gratuitamente, entre ellos Agustín Magaldi y Rosita Quiroga. Con el tiempo, Varando y Barrio se apartaron vendiendo sus partes en dos mil pesos cada uno, y Manuel Penella quedó como único dueño. El 5 de febrero de 1927 la radio pasó a manos de un conocido comerciante de implementos radiotelefónicos, don Jaime Yanquelevich, con negocio en Entre Ríos 940. El flamante propietario broadcaster se rodeó de hombres de condiciones reconocidas como Pablo Osvaldo Valle, director artístico quien fue sucedido en ese cargo por Del Ponte.

A fines de 1928, Yankelevich  dispuso una mudanza al "centro". Los nuevos estudios se instalaron en Estados Unidos 1816 pero el equipo transmisor quedó en Boyacá y se estableció una línea directa para interconectarlos. El empresario no tardó en tener una visión de lo que la radiofonía podía reportar como explotación comercial y para conocer mejor aspectos del negocio, viajó a Europa y a los Estados Unidos. A su regreso contrató prestigiosos actores, cantantes y músicos, a la vez que introdujo equipos con los últimos adelantos.

A1 poco tiempo le fue imperioso contar con estudios y dependencias más amplias y tuvo que dejar la casona de la calle Estados Unidos, propiedad de los Gandolfi Herrero. Yanquelevich adquirió un petit hotel en la Avenida Belgrano 1841 que pasó a llamarse el "Palacio de la Radio". Esto  ocurrió en 1933 y vino a coincidir con la aparición de un decreto del Poder Ejecutivo, del 23 de mayo de ese año por el cual se prohibía denominar con la palabra nacional a cualquier cosa de propiedad privada, de modo que Radio Nacional no iba a poder seguir llamándose así.

El 4 de agosto Yanquelevich tuvo una de sus grandes ideas. Decidió preguntarle al público oyente qué nombre deseaba para la emisora. La respuesta fue una enorme cantidad de correspondencia, de la que surgió la opinión mayoritaria de "Belgrano" como nombre, y en efecto, desde el 2 de septiembre de 1933 fue       LR3 Radio Belgrano.
Las transmisiones desde el Palacio de la Radio habían comenzado el 24 de mayo con la palabra del ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Carlos Saavedra Lamas. En adhesión a la fecha patria se inicio la obra episódica de Héctor Pedro Blomberg "Bajo la Santa Federación". Unos meses antes, el 23 de marzo había debutado Carlos Gardel, quien acababa de regresar de su gira por Europa, oportunidad en que estrenó el tango "Silencio", acompañado por la orquesta de Francisco Canaro.

También bajo la esfera de Yanquelevich estaban LR10 Radio Cultura, LS4 Radio Porteña, LS6 Radio del Pueblo y LR6 Radio Diario La Nación, que luego se denominó Radio Mitre; todas transmitían con apoyo de un sistema de antenas instalado en Ciudadela, en cuatro torres de sesenta y cinco metros de altura.

Los micrófonos de Radio Belgrano captaron las palabras del cardenal Eugenio Pacelli, delegado pontificio al Congreso Eucarístico Internacional de 1934. El más tarde papa Pío XII habló desde el altar colocado al pie de la enorme cruz que cubrió el monumento, popularmente llamado Monumento de los Españoles. En junio de 1936 transmitió íntegramente la ceremonia de la firma del armisticio entre Paraguay y Bolivia logrado por nuestro canciller Saavedra Lamas. Fue en diferido y se utilizó en la ocasión un equipo grabador de discos por primera vez en nuestro medio para una finalidad de ese tipo.

Jaime Yankelevich adquirió en 1937 la propiedad de la avenida Belgrano 1839 en noventa mil pesos. Proyectaba edificar allí un edificio de seis pisos para instalar diecisiete estudios y un enorme salón auditorio con aire acondicionado. Por diversos motivos su propósito no pudo concretarse.

Sumamente variadas e importantes fueron las figuras que contrató en 1938: el cantante mexicano Chucho Martínez Gil, la soprano chilena Rayen Quitral, la orquesta del norteamericano Harry Roy, el tenor mexicano Pedro Vargas, la cantante francesa Lucienne Boyer y las brasileras hermanas Pagás, entre otras, así como el galán de cine Ramón Novarro y la actriz Lupe Vélez.

LR3 Radio Belgrano creó la denominada Primera Cadena Argentina de Broadcasting con filiales en las principales ciudades del interior del país, que operaban en determinadas horas del día y la noche en cadena desde Buenos Aires, por medio de 16 estaciones de onda larga y 7 de onda corta.


Edgardo J. Rocca
Fragmento del artículo que fue publicado en “Historias de la Ciudad – Una Revista de Buenos Aires”  (N° 9 y 10, Mayo y Julio de 2001, respectivamente), que autorizó su reproducción a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.



sábado, 27 de agosto de 2011

Historia de la Radio en la Argentina (1950-59)



Desde 1950 hasta 1959


Los años 50 corrieron paralelos al nacimiento de la TV, que sería con el andar del tiempo y antes de conformar cada medio su público, su principal competidora. Así fue como Radio Belgrano pasó a ser LR3 Radio Belgrano Televisión.
La muerte de Evita dejó testimonios en la radiodifusión. Durante los 16 días siguientes no se escuchó más que música sacra y se impuso la costumbre de evocar la hora del deceso con la expresión: "Son las 20.25, hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad."
En octubre de 1953 el Parlamento promulgó la Ley 14.241, la primera en el campo de la radiodifusión sancionada con el Congreso en funcionamiento.
Esta década centró su atención en la programación familiar. Los Pérez García será uno de los productos de mayor audiencia del horario nocturno y conservará ese lugar de prestigio durante muchos años. La clase media argentina aprendió así a “ver” sus propios conflictos cotidianos a través de la radio y le entregó su fidelidad. La audición de Jabón Federal por Radio Belgrano, se centró también en esta franja de público, alcanzando el primer lugar en la preferencia de los oyentes.
La música de entonces se focalizó en el folklore (con propuestas como El Rancho 'e la Cambicha) y fundamentalmente en el tango, que consagraba a intérpretes populares como Alberto Castillo. Alejandro Romay, por su parte, animaba Lluvia de estrellas, el que a su vez competía con Una cita con el tango y Mundo de tango.
Los programas cómicos, que ya habían consolidado un camino en décadas anteriores, se impusieron con holgura. Son los años de Los cinco grandes del buen humor (con Rafael Pato Carret, Jorge Luz, Juan Carlos Cambón, Zelmar Gueñol y Guillermo Rico), de La Revista Dislocada de Delfor Discasolo y Aldo Cammarota en Radio Argentina (el primer programa donde la publicidad se integraba al clima risueño y chispeante de la audición).
El radioteatro, en tanto, pugnaba por conservar su audiencia femenina, que comenzaba a serle disputada por la televisión. A los nombres de los guionistas de la década anterior, se sumaron los de Alberto Migré, Celia Alcántara y Alma Bressán.
El deporte sumó también nuevas voces y estilos: Fioravanti, el campechano Lalo Pelliciari y Luis Elías Sojit con su programa de automovilismo: Coche a la vista.
La modificación tecnológica más importante se sitúa en 1956, con la llegada a la Argentina de las primeras radios portátiles a transistores, hecho que volvería a modificar las condiciones de escucha. Así el aparato receptor se desplazaría con el oyente, fortaleciendo las condiciones de fidelidad, ya sea a una emisora o a una voz en particular.
A partir de 1957, con la nueva reglamentación de la radiodifusión, el medio entró en un terreno complejo. La censura y el cuidado de los contenidos en los programas se convirtieron en una práctica frecuente.

sábado, 13 de agosto de 2011

Historia de la Radio en la Argentina (hasta 1940)



Desde el inicio hasta 1940





Pelea Firpo-Dempsey
















Ya en esa primera década de su historia, la radio ofrecía de manera incipiente los géneros y formatos que la habrían de caracterizar posteriormente. En 1921, la transmisión de música clásica se convertía en un hecho de frecuencia casi diaria. Al año siguiente, la noticia cotidiana ganaba espacio con la transmisión en vivo de la asunción de Marcelo T. de Alvear como presidente de la República.  En septiembre de 1923 entraba el boxeo, con la célebre "pelea del siglo" entre Luis Ángel Firpo (a) El Torito de las Pampas y Jack Dempsey desde el Polo Grounds de Nueva York y en octubre del año siguiente lo hacía el fútbol, con un partido disputado por uruguayos y argentinos. Alrededor de esa fecha también –algunos estudiosos señalan que un poco antes– se ponían al aire los primeros reclames (el galicismo denominaba así a los avisos publicitarios). Hacia el final de la década nacía el radioteatro, cultor inicial de la vertiente criollista y nativista de delgado hilo argumental, centrado en canciones y payadas. 

Sonidos para un radioteatro
Oscar Casco, actor de radioteatros
El origen se atribuye hoy a Francisco Mastandrea con La caricia del lobo, éxito que continuará Andrés González Pulido con su conjunto Chispazos de tradición y que luego concretará expresiones más rigurosas con dramas históricos y escenas nativas de Arsenio Mármol y Héctor P. Blomberg.
A la pionera Radio Argentina, se sumarían en breve: Radio Cultura, Radio Sud América, LOU Radio Brusa (hoy Excelsior), Radio Libertad (hoy Mitre), Radio Casa América, Radio Grand Splendid (hoy Splendid) y Radio Nacional (luego Belgrano). En 1924 surgía en Rosario "la primera emisora cerealista del país", mientras se producía una de las innovaciones tecnológicas más radicales: la introducción de los parlantes, modificando sustancialmente las condiciones de escucha. El aparato receptor se ganaba así un lugar importante en el hogar, reuniendo a su alrededor a la familia entera. En tres años, el número de aparatos había crecido de manera sorprendente y surgían ya los primeros conflictos que llevaron a reglamentar la frecuencia de emisión entre 1925 y 1929.
Los años 30 acentuarán esta tendencia a la expansión. Al éxito de Splendid y Belgrano se suma Radio El Mundo en 1935 con un edificio monumental de siete estudios y dos auditorios, mientras el empresario Jaime Yankelevich crea desde Belgrano las primeras transmisiones en cadena. Las revistas especializadas: La canción moderna y Radiolandia dan cuenta de este auge.
Tito Martínez Delbox
A la vez el radioteatro amplía su temática extrayendo asuntos de la producción folletinesca, donde abundaban huérfanos, madres solteras, grandes villanos y amores imposibles pero eternos. Por su parte, hacia fines de la década, el deporte había consolidado su audiencia y Alfredo Aróstegui ponía al aire El Relato Olímpico, en tanto que Tito Martínez Delbox creaba Gran Pensión El campeonato que mantendría su vigencia por más de diez años. Las voces de Horacio Belbo y Ricardo Lorenzo "Borocotó" con sus relatos de fútbol y boxeo atrapaban a la audiencia de entonces.
El público se segmentaba de acuerdo con la edad, el sexo y la extracción social. Crecía por entonces el género infantil, mientras se posicionan las historias policiales y la comedia breve para el gusto adulto.
En 1937 inició sus transmisiones Radio del Estado desde el entrepiso del Palacio de Correos y Telégrafos y sin emitir publicidad comercial. Ante la demanda de un aporte mayor a la cultura, llevó adelante un proyecto innovador para la época: la "Escuela de aire", que permitía la escucha de programas elaborados por el Ministerio de Educación en todos los establecimientos públicos del país.

sábado, 30 de julio de 2011

Primeras normativas radiales

La radio y las primeras normas sobre radiodifusión


El 26 de agosto de 1920 desde el teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires Radio Argentina transmitió íntegramente la ópera de Wagner “Parsifal”.
Las transmisiones de Radio Argentina tuvieron una rápida aceptación. Como expresa Ricardo Gallo “la novedad, regularidad y gratuidad del servicio fueron motor suficiente para que el público comenzara a requerir del mercado aquellos receptores de galena”(1991); dos años después de la instalación de esa emisora los comerciantes encargados de la venta de aparatos receptores decidieron agruparse para estimular sus ventas y crearon Radio Sud América.
La radiodifusión no estaba prevista en ninguna norma legal -sólo se contemplaba el servicio radiotelegráfico- por lo que las dos emisoras se instalaron sin permiso oficial y funcionaban sin atenerse a ninguna reglamentación.
En la instalación de la tercer emisora sí tuvo una participación el Estado, ya que el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires otorgó un permiso oficial para el funcionamiento de Radio Cultura aceptando su financiación con publicidad comercial.
Es decir que en nuestro país con la instalación de las tres primeras emisoras, sin contabilizar aquellos intentos que no llegaron a establecerse como verdaderas estaciones, existían tres sistemas diferentes de financiación: transmisión sin publicidad y sin subvención (Radio Argentina); la subvencionada por comerciantes de la radioelectricidad (Radio Sud América) y la financiada por medio de la publicidad comercial (Radio Cultura). Al poco tiempo se consolidó definitivamente esta última solución, siendo la radiofonía argentina explotada por capitales nacionales.
En tanto que la primera licencia oficial -recordemos que a Radio Cultura sólo se le otorgó un permiso- fue otorgada a Radio Argentina el 19 de noviembre de 1923, luego de tres años de funcionamiento. El encargado de otorgar dicha licencia fue el Departamento de Marina, quien ejercía jurisdicción de acuerdo con la normativa vigente.
Los primeros instrumentos que se dictaron para encuadrar a la radiodifusión dentro del ordenamiento jurídico fueron para remitirlos hacia las leyes que legislaban las distintas formas de telecomunicaciones: telégrafos, teléfonos y radiotelegrafía.
La equiparación con los telégrafos tenía como fundamento el artículo 67 inciso 12 de la Constitución Nacional, antes de la reforma de 1994, que entre las atribuciones que confería al Congreso Nacional, establecía: “Reglar el comercio marítimo y terrestre con las naciones extranjeras y de las provincias entre sí”, entendiéndose el vocablo “comercio” no sólo como intercambio o transacción pecuniaria, sino también englobando distintas formas de transporte y de comunicaciones. La Corte Suprema de Justicia había estimado que “(...) debían considerarse incluidas también las estaciones transmisoras de broadcasting o de difusión que en consecuencia, quedarían sujetas a todas las obligaciones y gozarían de todos los beneficios de la Ley 750 ½” (de Telégrafos Nacionales).
El primer decreto que se refiere a las radiocomunicaciones, aunque sin regular ningún aspecto, fue el Decreto del 28 de diciembre de 1922 que firmó el Presidente Alvear y creaba una comisión especial encargada de elaborar un proyecto de ley de radiocomunicaciones. La comisión logró su objetivo y presentó al Congreso Nacional un proyecto de ley, que si bien tuvo despacho de Comisión en la Cámara de Diputados, nunca fue sancionado.
No se dictó una ley que contenga disposiciones de fondo referidas específicamente a la radiodifusión, pero de las distintas leyes supletorias y de las distintas reglamentaciones que se fueron dictando, surgía que la radiodifusión era de carácter nacional, realizada por el Estado o por quien éste autorice, siempre bajo la jurisdicción de algún departamento del ejecutivo.
Los distintos decretos que se dictaron para reglamentar la actividad siempre procuraron cuidar el principal objetivo de la radio: “ofrecer al radioescucha audiciones altamente artísticas y culturales”.
A falta de una ley que ejerciera una dirección de los servicios de radiodifusión, la tarea del Estado era la de fiscalización. Las sanciones disciplinarias que se aplicaron entre los años 1929 y principios de 1939 equivalían 5540 horas de transmisión, agrupándose sus principales causas de la siguiente forma:
“Suspensiones por excesos de publicidad e incumplimiento de las normas generales de servicio; transmisiones inmorales y otras contrarias a la función cultural de los programas; campañas tendenciosas y noticias falsas; y por infracciones técnicas” (2).
Más allá de la acción represiva y vigilante ejercida por el órgano de contralor, de los distintos decretos se va a ir delineando el carácter de la radiodifusión como servicio público, con la consiguiente potestad del Estado para ejercer su regulación a través de distintos órganos, según el momento de dictarse la normativa.

Javier Torres Molina/Darío Vive
Rebelión

lunes, 18 de julio de 2011

La radio en la Argentina

La historia de la radio en la Argentina






Estudiaban Medicina en la Universidad de Buenos Aires y terminaron siendo los responsables de la primera transmisión de radio del país y, dicen algunos, del mundo. Fue hace 90 años, el 27 de agosto de 1920. Ya desde 1917 a Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza los llamaban los locos de la azotea por las antenas que tenían en las terrazas de sus casas desde que se convirtieron en radioaficionados fanáticos y en pioneros de la radiodifusión argentina.

Ellos fundaron la radio en el país. A las 21 horas del 27 de agosto de 1920, cuando desde el Teatro Coliseo transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, para que la escucharan los pocos adelantados que tenían en sus casas una radio. Con la transmisión de Parsifal se inauguró también la primera emisora nacional: LOR, Radio Argentina, que tuvo competencia dos años después: LOX Radio Cultura, la primera radio con publicidad.

La pasión de los locos de la azotea había comenzado 10 años antes, cuando, en 1910, el ingeniero Guillermo Marconi, creador de la telegrafía inalámbrica, visitó la Argentina. En ese momento, Enrique Susini y sus compañeros quedaron deslumbrados por la revolución tecnológica desarrollada por Marconi y no se detuvieron hasta transmitir Parsifal.

Los locos de la azotea vendieron Radio Argentina poco tiempo después, para crear Via Radiar, una empresa dedicada a las comunicaciones de larga distancia. En 1930 recibieron la asombrosa suma de 200 millones de dólares por la compañía, dinero que invirtieron en la creación de los estudios Luminton, pilar del cine argentino en sus mejores años.

Aunque sea Enrique Telémaco Susini el más recordado, los cuatro precursores de la radio hicieron recorridos relevantes en sus vidas profesionales. Susini se recibió de médico otorrinolaringólogo, pero también fue profesor de canto y de violín, y hasta director del Teatro Colón. Dirigió además una película con Lola Membrives como protagonista, "La chismosa", en 1938. Su sobrino Miguel Mujica era el más joven. También médico, llegó a ser ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Arturo Frondizi. César Guerrico fue un médico de renombre y director de Radio Splendid. Y el radiólogo Luis Romero Carranza fundó la primera fábrica de celuloide virgen para cine.

Juntos, hace 90 años, comenzaron la larga historia de la radio en la Argentina. 

Diario Clarín, agosto de 2005